sábado, 15 de septiembre de 2012
Causa y efecto.
Oye, me iré. Lejos, a una ciudad tranquila, al norte, donde llueva, que las mañanas me llenen de vida para afrontar sus tardes grises, espero que haya playa y viento, sería fantástica una tormenta como recibimiento. Un piso con las ventanas enormes y papel de pared, un sofá-cama y un jarrón con flores a la entrada, al lado de las llaves. Me compraré un abrigo largo, de esos que llevan las chicas dulces y delicadas de los vídeos de canciones tristes, me pondré esos vestidos que compro pero nunca uso y me embadurnaré las manos con crema, tendré montones de pañuelos y bufandas. Me costará conocer a cualquiera, no dejo de ser yo, pero llamándome Ana será más fácil, sobre todo viniendo del sur, el acento lo habré perdido gracias a mis estudios de arte dramático, quizás hasta cambie de edad. Me habré ido en busca de amor y huyendo de él, a la vez, por que ese será el pilar de mi vida. Seré castaña y ocuparé los sueños de alguien mientras, muerta de frío, vuelvo a casa el día de Reyes. ¿Y si enamoro y me enamoro? no diré que me llamo Malena, me iré sin decir nada, tal vez con un poema de Neruda me despida. Será mi yo más romántica en estado puro, la más soñadora, misteriosa y enigmática, la menos conocida protagonizará la gran mentira de mi vida, la más deseada de las verdades. Oye, volveré.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Hermética, creo.
Vuelve hoy la musa.
Por la noche espero que se despida.
Que me chille la conciencia.
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