No sé si lo sabes pero te echo realmente de menos; quiero decir que me cuesta mucho imaginarme diciembre sin ti, el invierno sin ti. Me imagino el paisaje: la nieve cae y se acumula sobre el pavimento y la hierba, el vaho sale de las bocas de la gente e incluso hay algún adorno navideño de los que duran hasta febrero, también me imagino a mí y, sin yo quererlo y repentinamente, apareces tú como un antojo de mi mente, caminando hacia mí de esa forma tan rara, con tu precioso pelo bajo un gorro y una bufanda, sonriendo y saludando con la mano. He probado a cambiar de época y lugar pero es así con cada estación, con cada mes, con cada día y con cada sitio.
Me jode darme cuenta de que no eres tú quien enciende la luz de tu cuarto y que quien llama a mi casa el sábado por la tarde no va a querer revolver mi armario para ver que se pone.
martes, 11 de noviembre de 2014
La Loba dejó al León.
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