Enero llegó y fue como yo: triste, inestable y con una
incomprensible facilidad para hacer reír.
La gente como yo busca a alguien a quien llamar hogar,
alguien que tenga tanto dolor que nos haga sentir como en casa. Buscamos a
alguien a quien reconstruir porque nos ayuda a olvidarnos de nuestras ruinas, de
las que nunca podemos salir.
