sábado, 25 de agosto de 2012

Hubiese podido ser mejor el fraccaso.

Dila que solo quiero que Proust me muerda. Que, a veces, me canso de imaginar un mundo paralelo en el que me vuelvo uno de esos tipos con gabardina. Y que, tal vez, solo tenga sueño, un sueño o un par de ellos. La suplico desde mis adentros e intento callarme y, para mi desgracia, lo consigo. Gritan mis dientes y una bandada de pájaros me sobrevuela. Seré demasiado irritante para su voz. Escucharé como habla de mí, por la radio, con una canción de esas tristes que no le gustan a nadie más que a los que se ocultan tras una tristeza crónica, de esos que te miran y te hablan. Y despertaré. Un instante y volveré a leer los ingredientes de los cereales en portugués, parece que esto ha llegado a un punto muerto. Quiero que me empuje, que no hay otra manera. Calla, joder, acabaré comprandome un libro de autoayuda para leerme mientras me hago un sandwich vegetal. Sí, vegetal...


jueves, 16 de agosto de 2012

Olvidé mi significado, tal vez.

Llega Agosto a verme. Parece que últimamente ni me inmuto. Resopla la vida, tan cabreada parece siempre. Y como si un foco me apuntase me siento asustada, deslumbrada y confusa. Horas se me escapan entre las manos. ¿Quién soy? parezco una foto borrosa de lo que fui. Todo comenzó a girar. De repente suena Love of Lesbian, eso tiene gracia. Este verano me vuelvo a quemar, vuelvo a tropezar con la misma piedra. Llegará Septiembre y me quedaré dormida. Carpe Diem me grita Agosto y yo, estúpida, paso de él. Ahora sueño más que nunca y parece que el amor onírico me olvidó. Desde la ciudad no se ven las estrellas. Parece que vuelvo a ser un pez de plomo.