Es curioso
porque pienso en el tres de octubre y me vienen a la mente el color amarillo y
margaritas, sigo mirando tu ventana y, ahora, tus dibujos en mi pared; tus
momentos en cada rincón de esta ciudad que llora porque te echa de menos. No
puedo describir una rutina contigo más que la vuelta a casa, pero tengo
recuerdos que hacen que me broten flores del estómago y aunque trague consiguen
salirme por la boca.
Querida, no hay nada que decirte, pero tengo tanto por vivir
contigo...
Querida, querida, cuánto te quiero. Y no hay más que eso y
echarte de menos. Y claro que te deseo un feliz cumpleaños, pero te deseo
felicidad belleza cada vez que abras los ojos.
Querida, estás lejos y te noto aquí y creo que eso es lo que
verdaderamente me hace llorar.
Querida, quiero que entiendas que contigo ya no hay párrafos
adornados y preciosos, solo hay frases colmadas de pureza.