sábado, 3 de octubre de 2015

Realmente, querida, no hay nada que decirte.



Es curioso porque pienso en el tres de octubre y me vienen a la mente el color amarillo y margaritas, sigo mirando tu ventana y, ahora, tus dibujos en mi pared; tus momentos en cada rincón de esta ciudad que llora porque te echa de menos. No puedo describir una rutina contigo más que la vuelta a casa, pero tengo recuerdos que hacen que me broten flores del estómago y aunque trague consiguen salirme por la boca.
Querida, no hay nada que decirte, pero tengo tanto por vivir contigo...
Querida, querida, cuánto te quiero. Y no hay más que eso y echarte de menos. Y claro que te deseo un feliz cumpleaños, pero te deseo felicidad belleza cada vez que abras los ojos.
Querida, estás lejos y te noto aquí y creo que eso es lo que verdaderamente me hace llorar.
Querida, quiero que entiendas que contigo ya no hay párrafos adornados y preciosos, solo hay frases colmadas de pureza.

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