Nunca he sabido si ha sido verdad alguna de las veces que alguien me ha dicho que me quería.
Si me quería a mí o a una versión idealizada.
Si me quería cuando estaba inconsciente en el baño de algún bar lleno de mierda.
Si me quería cuando me iba con cualquiera dándome asco a mí misma.
Si me quería cuando me hacía daño para ver que seguía viva y que sentía algo.
Si me quería cuando era incapaz de controlar mis impulsos.
Si me quería cuando yo no lo hacía, cuando me hundía en mí misma.
Si me quería a mí o al poder cambiarme, ayudarme, salvarme.
Quizás yo nunca merezca que nadie me quiera, quizás no lo haga nunca nadie porque es realmente difícil querer a alguien que no sabe ser querida.
Carta a todas mis catástrofes.
miércoles, 19 de julio de 2017
El amor en mi vida
jueves, 29 de junio de 2017
Por las mañanas
Cuando dormimos juntas me mira y sonríe de la forma más tierna y cálida que he visto en mi vida.
Entonces, aunque no me toque, siento que me abraza.
Y yo quiero hundirme en sus clavículas.
lunes, 29 de mayo de 2017
martes, 28 de febrero de 2017
sábado, 28 de enero de 2017
Amor con techo.
Enero llegó y fue como yo: triste, inestable y con una
incomprensible facilidad para hacer reír.
La gente como yo busca a alguien a quien llamar hogar,
alguien que tenga tanto dolor que nos haga sentir como en casa. Buscamos a
alguien a quien reconstruir porque nos ayuda a olvidarnos de nuestras ruinas, de
las que nunca podemos salir.
sábado, 3 de octubre de 2015
Realmente, querida, no hay nada que decirte.
Es curioso
porque pienso en el tres de octubre y me vienen a la mente el color amarillo y
margaritas, sigo mirando tu ventana y, ahora, tus dibujos en mi pared; tus
momentos en cada rincón de esta ciudad que llora porque te echa de menos. No
puedo describir una rutina contigo más que la vuelta a casa, pero tengo
recuerdos que hacen que me broten flores del estómago y aunque trague consiguen
salirme por la boca.
Querida, no hay nada que decirte, pero tengo tanto por vivir
contigo...
Querida, querida, cuánto te quiero. Y no hay más que eso y
echarte de menos. Y claro que te deseo un feliz cumpleaños, pero te deseo
felicidad belleza cada vez que abras los ojos.
Querida, estás lejos y te noto aquí y creo que eso es lo que
verdaderamente me hace llorar.
Querida, quiero que entiendas que contigo ya no hay párrafos
adornados y preciosos, solo hay frases colmadas de pureza.
lunes, 10 de agosto de 2015
Mi círculo vicioso.
Me quedo mirando el techo del salón mientras escucho a los
Artic, nunca había estado tan feliz, nunca había estado tan sin mí. Me pregunta
la canción sobre cuántos secretos puedo mantener, creo que mi problema es que
no sé reconocerlos. Me empiezo a mirar las manos y me dan ganas de fumar. La
poesía no me hace sentir más. La canciones tristes no son suficientemente
tristes. Los recuerdos no son balas. Me codeo con gente que vive entre nubes,
de los que hacen ejercicio para purificar el alma, se van de vinos los sábados
y follan, al volver a casa, con la tele en mute. Yo no quiero esa mierda de
vida vacía y ejemplar. Echo de menos llorar, sangrar, el hambre y el insomnio. Echo
de menos la tranquilidad con la que se vive cuando te da igual morirte. Me
canso de buscar resquicios de tristeza entre el techo y mis manos y acabo
jodida por sentirme vacía por no estar triste. Debo ser gilipollas, pero joder,
¿qué hace alguien triste sin tristeza?.
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