miércoles, 9 de mayo de 2012

Amor flaco.

Entré en una exposición de fotografía. Una exposición preciosa dedicada a la Habana en la que te mostraba la belleza tanto el lugar como de sus gentes. La sala estaba vacía, las paredes blancas y las fotografías en blanco y negro te sumergian en una sensación de tranquilidad.
Había un pequeño rincón, una habitación retangular con tres paredes negras y en vez de una cuarta había un banco blanco, un cubo, me senté en él y ví la entrevista al autor que estaban proyectando.
-¿Te consideras un romántico?
-No, ya no quedan románticos, el romanticismo ya no existe, queda muy poco, podría decir que sí, pero me estaría mintiendo- Contestó el fotógrafo.
Y sí, ¿dónde quedó aquel románticismo que reflejan mis abuelos?. Supongo que ahora todo es damasiado moderno como para querer incondicionalmente, todo es demasiado frío como para enamorarte de cada instante, todo tan frío que a veces, a veces... se nos congela el alma, el corazón. Ojalá no careciese yo de ese romanticismo por momentos, ojalá fuese capaz de todo por amor, ojalá tuviese esa capacidad de perder la cabeza por ti, por nadie, por todos, por mí, por sentir el vello erizándose tras una corriente de caricias metafísicas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario