jueves, 27 de febrero de 2014

Ángel azul marino.

        Porque me crie desayunando con Malcolm in the Middle; comiendo con Los Simpsons y cenando filetes de lomo; porque le corté el pelo a la Barbie y le puse vaqueros cuando Billy Elliot reventó mis clichés; porque me enamoré de Chavela Vargas con ocho años; porque mi tío, el eterno solterón, se enamoró de un camarero en la costa catalana y nunca más lo volvió a hacer; porque mi respetable padre le llamó maricón y porque yo dejé de ser la niña de sus ojos; porque él nunca se convirtió en mi héroe y porque mis padres dormían en la mañana de reyes; por todo eso creo que duermo con un gato negro entre las piernas, por eso odio los malditos circos, por eso suelo besar los mismos corazones que me hacen llorar, por eso alzo los brazos cuando llueve, por eso no tengo ocio de los domingos.
–Dios nos hace como somos, – Dice mi abuela. –no son las vivencias, tú no eres una niña triste por ser desgraciada, tu eres desgraciada porque Dios te quiso fuerte.
Pero a veces me gustaría no ser triste, ni desgraciada, ni siquiera fuerte, a veces me gustaría ser una chica católica y dormir lejos de la incertidumbre y no pasar más penitencia que crear una hora de ocio los domingos.
Pero yo no soy así, a mí no me hizo Dios, ni espera de mí que rece al acostarme, a mí me hizo el destino y solo espera que sobreviva a una vida sin pilas.

2 comentarios:

  1. Las aventuras más apasionantes de la vida surgen los domingos...

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  2. Impresionante... Sigue así, parece que no pero con esfuerzo, dedicación, y ese bruto talento... Acabarás haciendo cosas muy guapas.
    Un abrazo y no te canses mucho.

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