jueves, 18 de septiembre de 2014

Hogar, dulce hogar.

En mi cabeza hay moqueta
de flores y en tonos pastel
sobre un suelo sucio y horrible
y cuando sufre algún daño
no la limpio, no la arreglo,
duermo en ese mismo lugar
mañanas, tardes y noches;
y desaparece el daño,
tal vez me acostumbro a él.
A veces me asusto y lloro
porque empieza a verse el suelo
y pierdo mi valentía
mientras arrastro un mueble sin
mirar, no me atrevo a mirar
y cae el polvo sobre el mueble
mientras mi sangre mancha la
moqueta de flores pastel.

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