jueves, 12 de febrero de 2015
C'est la vie, c'est fini.
domingo, 1 de febrero de 2015
Mi corazón está gangoso
lunes, 19 de enero de 2015
[Inserta el título que más te guste]
martes, 13 de enero de 2015
Amanece joder, amanece.
martes, 11 de noviembre de 2014
La Loba dejó al León.
No sé si lo sabes pero te echo realmente de menos; quiero decir que me cuesta mucho imaginarme diciembre sin ti, el invierno sin ti. Me imagino el paisaje: la nieve cae y se acumula sobre el pavimento y la hierba, el vaho sale de las bocas de la gente e incluso hay algún adorno navideño de los que duran hasta febrero, también me imagino a mí y, sin yo quererlo y repentinamente, apareces tú como un antojo de mi mente, caminando hacia mí de esa forma tan rara, con tu precioso pelo bajo un gorro y una bufanda, sonriendo y saludando con la mano. He probado a cambiar de época y lugar pero es así con cada estación, con cada mes, con cada día y con cada sitio.
Me jode darme cuenta de que no eres tú quien enciende la luz de tu cuarto y que quien llama a mi casa el sábado por la tarde no va a querer revolver mi armario para ver que se pone.
jueves, 18 de septiembre de 2014
Hogar, dulce hogar.
de flores y en tonos pastel
sobre un suelo sucio y horrible
y cuando sufre algún daño
no la limpio, no la arreglo,
duermo en ese mismo lugar
mañanas, tardes y noches;
y desaparece el daño,
tal vez me acostumbro a él.
A veces me asusto y lloro
porque empieza a verse el suelo
y pierdo mi valentía
mientras arrastro un mueble sin
mirar, no me atrevo a mirar
y cae el polvo sobre el mueble
mientras mi sangre mancha la
moqueta de flores pastel.
domingo, 18 de mayo de 2014
Chumy.
A veces me imagino saltando al vacio desde la terraza de mi cocina, cortandome las venas en un escenario o muriendome narcotizada y lentamente. A veces me imagino sin querer a nadie, sin luchar por nadie, sin acordarme de nadie. A veces me imagino pálida, frágil, débil, orgullosa y moribunda. A veces me imagino sola y feliz. A veces imagino mis visceras en la calzada, mi sangre manchando mi vestido y salpicando al público u oyendo lejanas las voces de la gente mientras sonrio inevitablemente. Pero el jodido instinto de supervivencia puede conmigo. Solo me queda pedirte que vengas a pudrirte conmigo en mi salón.