lunes, 29 de mayo de 2017

Casi siempre voy de negro porque le debo un luto a mi infancia.
Yo nací en el suelo, pero no importa, también Roma se construyó sobre ruinas.

martes, 28 de febrero de 2017

Yo sé que casi siempre mis palabras son como una mar convulsa de ideas indescifrables, pero mis silencios siempre son claros y rotundos.


sábado, 28 de enero de 2017

Amor con techo.

Enero llegó y fue como yo: triste, inestable y con una incomprensible facilidad para hacer reír.

La gente como yo busca a alguien a quien llamar hogar, alguien que tenga tanto dolor que nos haga sentir como en casa. Buscamos a alguien a quien reconstruir porque nos ayuda a olvidarnos de nuestras ruinas, de las que nunca podemos salir.


sábado, 3 de octubre de 2015

Realmente, querida, no hay nada que decirte.



Es curioso porque pienso en el tres de octubre y me vienen a la mente el color amarillo y margaritas, sigo mirando tu ventana y, ahora, tus dibujos en mi pared; tus momentos en cada rincón de esta ciudad que llora porque te echa de menos. No puedo describir una rutina contigo más que la vuelta a casa, pero tengo recuerdos que hacen que me broten flores del estómago y aunque trague consiguen salirme por la boca.
Querida, no hay nada que decirte, pero tengo tanto por vivir contigo...
Querida, querida, cuánto te quiero. Y no hay más que eso y echarte de menos. Y claro que te deseo un feliz cumpleaños, pero te deseo felicidad belleza cada vez que abras los ojos.
Querida, estás lejos y te noto aquí y creo que eso es lo que verdaderamente me hace llorar.
Querida, quiero que entiendas que contigo ya no hay párrafos adornados y preciosos, solo hay frases colmadas de pureza.

lunes, 10 de agosto de 2015

Mi círculo vicioso.



Me quedo mirando el techo del salón mientras escucho a los Artic, nunca había estado tan feliz, nunca había estado tan sin mí. Me pregunta la canción sobre cuántos secretos puedo mantener, creo que mi problema es que no sé reconocerlos. Me empiezo a mirar las manos y me dan ganas de fumar. La poesía no me hace sentir más. La canciones tristes no son suficientemente tristes. Los recuerdos no son balas. Me codeo con gente que vive entre nubes, de los que hacen ejercicio para purificar el alma, se van de vinos los sábados y follan, al volver a casa, con la tele en mute. Yo no quiero esa mierda de vida vacía y ejemplar. Echo de menos llorar, sangrar, el hambre y el insomnio. Echo de menos la tranquilidad con la que se vive cuando te da igual morirte. Me canso de buscar resquicios de tristeza entre el techo y mis manos y acabo jodida por sentirme vacía por no estar triste. Debo ser gilipollas, pero joder, ¿qué hace alguien triste sin tristeza?.





martes, 31 de marzo de 2015

Blanca

Recuerdo las yemas de tus dedos acariciandome la espalda, cada una de ellas era una estación que me recorría desde el culo hasta la nuca; y con tu pulgar, húmedo de acariciar tus labios, jugabas a memorizar mi columna vertebral, yo me sentía como una rosa con el rocío de la mañana, como la Tierra sujetando los océanos.
Tú me conocías bien y por eso nunca me hacías el desayuno y te marchabas -o me echabas- antes de comer; me decías que odiabas el sabor amargo del café, el sabor a óxido del zumo de naránja de brick y que la leche te devolvía a los traumas de tu infancia, así que yo solo te llevaba agua por las mañanas.
Nos gustaba dormir con la persiana subida y taparnos los ojos con las sábanas cuando nos empezaba a acosar el intenso Sol. Me mirabas y a veces llorabas sin desmaquillarte, decías que era la alergia a mi gata, pero yo prefería imaginar que habías soñado que me iba y que me echabas de menos.
Acabamos de entrar en primavera y he recibido tu postal de navidad, dices que no sientes no haberte despedido, que siendo sincera no te enamoraste y que fue precioso. Si hubiese remite te escribiría diciéndote que creí odiarte cuando en realidad te quería y me dolían las vértebras y que cuando te fuiste de esta ciudad te llevaste tu lluvia y ahora todas las calles están secas. Ya no crecen margaritas.

lunes, 23 de marzo de 2015

Horario de apertura.

Ultimamente todos mis días son domingos, domingos de café, de películas alemanas de la tres, de salir a desayunar, de cocinar con la nevera a mínimos o de leer tirada en el sofá, y mis domingos son martes de verano.
Así que me siento vacía de lunes a sábado y los domingos a partir de las diez.
Disfruten su visita.